Hacia un fútbol sin visitantes.
El nuevo indicador sobre violencia (probabilidad de muertes) cuestiona la eficacia de la
disminución del público visitante en el estadio.
(Por; Santiago Uliana, Diego
Murzi y Sebastián Sustas)
En el
presente artículo pondremos en cuestión, a la luz de nuevos datos
(cantidad de muertes según entradas vendidas), la eficacia de los
llamados operativos de seguridad para controlar las situaciones de violencia y
la relación que estos establecen con las rivalidades futbolísticas,
prestando especial atención al lugar asignado al público
visitante en el espectáculo futbolístico como causante de
situaciones de violencia.
Orígenes de la
expulsión del visitante de las tribunas
Una de las medidas más discutidas de la
gestión de Mauricio Macri al frente del club Boca Juniors fue la
instrumentación de una paulatina y constante disminución del
público visitante en
Lo sucedido en Boca con los hinchas visitantes,
constituyó un primer antecedente sustentado en un criterio comercial, y
que terminó por degenerar en una medida de gestión de la
política de seguridad en las canchas argentinas. Como resultado de esto
se acentúa un proceso de
paulatina restricción del público visitante, justificado
en el propósito de evitar choques violentos entre hinchas rivales.
Disminución del
púbico visitante (lógica de la medida)
Más allá de las explicaciones
oficiales acerca de la disminución de entradas visitantes para otorgar
más espacio a los locales, la medida esconde una interpretación
de la problemática de la violencia común a los actores del mundo
del fútbol (policías, dirigentes de clubes, AFA, funcionarios
estatales de organismos de seguridad, periodistas), ella es; la imposibilidad
de que los hinchas de ambas parcialidades convivan en un mismo espacio del
estadio. Para estas interpretaciones la
rivalidad sería la causa de las situaciones de violencia y
enfrentamiento entre hinchadas. Bajo esta lógica, para controlar y
disminuir las situaciones de violencia, se deberá tratar de evitar el
contacto de las hinchadas de los equipos que se enfrentan tanto dentro como fuera
del estadio.
El modelo en términos concretos
encuentra sus pilares en las siguientes acciones:
Þ No venta de entradas en el estadio
para los visitantes.
Þ Reducción de la cantidad del
público visitante.
Þ Accesos y salidas por calles
aledañas bien diferenciadas por equipo.
Þ Pulmones de seguridad que separan
las parcialidades dentro del estadio.
Þ Permanencia del público local
dentro del estadio hasta la total desconcentración del visitante.
Veamos a continuación una serie de datos
que en primer término desmienten la eficacia de las medidas sobre el
público visitante, luego y en segundo término, llegan a
cuestionar los fundamentos conceptuales bajo los cuales se estructuran los
operativos de seguridad.
Los datos
A continuación veamos algunos
números sobre muertes que colocan en evidencia la ineficacia de la
lógica actual de estructuración de la seguridad en el
fútbol como mecanismo preventorio de la violencia.
En el Gráfico
1, se observa cómo durante los últimos 15, años
divididos en 3 lustros, se han repartido las muertes según pertenencia
de los hinchas a equipos locales, visitantes, situaciones en donde no
había partido (sin juego) y muertes que no involucraban a ningún
hincha del juego.
Gráfico 1

En primer término y a partir de los
datos, se desprende que la cantidad de muertes clasificadas según
condición del espectador (local, visitante, etc.) tiene una
distribución más o menos uniforme para todo el período
analizado; 1996-00 22 muertes,
2001-05 21 muertes y 2006 31 muertes. El lapso de tiempo
analizado coincide con el inicio de la presidencia de Mauricio Macri
(1995-2007), mandato bajo el cual comienza a implementarse la
disminución de la cantidad de lugares en el estadio para el
público visitante. Durante los
tres lustros analizados el total de muertes y la pertenencia de estos por
quipos (locales y visitantes) no varían significativamente. Los datos son elocuentes y muestran el
fracaso de la política de seguridad asentada en la paulatina
“expulsión” del visitante de los estadios, con menos hinchas
visitantes en las tribunas las muertes.
A continuación introduciremos un nuevo
dato, que hecha algo más de luz respecto de la ineficacia de las
actuales formas de gestión de la seguridad en el fútbol, el mismo
consiste en esclarecer la relación entre cantidad de muertes y cantidad
de entradas efectivamente vendidas por año.
Figura 1
Figura 2
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La comparación entre la figura 1 y
figura 2 muestra un aumento considerable en la probabilidad de muertes en los
estadios. Mientras que en 1999 ocurría 1 muerto cada un millón de
entradas vendidas, en el 2009 se suceden 3 muertes cada para igual cantidad de
tickets[1].
Estos datos son claros, las políticas de organización de la
seguridad en los estadios tienen resultados elocuente; se ha producido un
aumento significativo de la probabilidad de muertes.
Por otra parte, la comparación entre los
años 2002 y 2009 en las figuras 3 y 4, con 2 muertes y 3 muertes
respectivamente, evidencia que no deberían seguir buscándose las
causas de la violencia en las rivalidades fútbolísticas. Asentado
el modelo actual de disminución de la violencia las muertes tampoco disminuyen.
Figura 3
Figura 4


Los cimientos de este proceso de
separación de las parcialidades dentro y fuera del estadio, que refuerza
una tendencia hacia la expulsión de la hinchada visitante, descansa en
una mirada rígida de la violencia. Las rivalidades, es decir las
alteridades, continúan siendo observadas como las generadoras de las
condiciones de posibilidad de violencia, sin embargo por un lado, es necesario
recrearlas para que el espectáculo no pierda su pasión
característica, y por el otro, las alteridades latentes son
demonizadas.
[1] Cabe
aclarar que estas cifras solo contemplan entradas efectivamente vendidas, y no
cantidad exacta de espectadores por partido (que incluye socios, abonados a
plateas, etc.), de todos modos son un indicador útil.