Modelos
globales de seguridad en el fútbol.
Del consumo al control
policial permanente.
(Por; Santiago Uliana)
Desde hace tiempo el fútbol
profesional funciona de acuerdo a una lógica global. En torno a la problemática
de la violencia también existen dos grandes modelos de gestión de la seguridad
en los estadios que operan igual escala. La denominación que reciben los
modelos se refiere al tipo de hincha que desde las prácticas de control se
busca construir. Al primero de ellos lo denominaremos “Modelo hinchas consumidores”, y apunta hacia la
construcción de un tipo de hincha que se asemeje más al de un consumidor de
cualquier otro tipo entretenimiento que al del tradicional fanático del fútbol.
En este primer modelo, el estadio es una especie de gran shopping center de
fútbol, donde los hinchas - consumidores que participan del entretenimiento se
comportan de manera menos violenta. En paralelo, para aquellos sujetos
irreductibles a esta lógica mercantilista, se destina el montaje de un
dispositivo de vigilancia permanente, en donde la eficacia se asienta
principalmente en la amenaza del uso de la fuerza policial. Fuerzas policiales
especialmente entrenadas y equipadas, junto a dispositivos espaciales de
separación y custodia, de los hinchas considerados potencialmente violentos,
son los mecanismos utilizados para prevenir, contener y sofocar ocasionales
situaciones de violencia.
En segundo término, se encuentra lo
que llamaremos “Modelo hinchas peligrosos”, que consiste esencialmente en una
militarización del espacio del estadio. A partir de la idea de que todo hincha
es un sujeto potencialmente violento, y por lo tanto constituye un factor de riesgo,
se realiza un montaje de medidas y prácticas destinadas a ejercer un control
permanente sobre los espectadores. Aquí la violencia hacía los hinchas deja de
ser una amenaza y un último recurso, para pasar a ser algo real, visible y
constante. Las fuerzas policiales están en el estadio para, mediante el uso de
la fuerza, mantener sofocados los disturbios. Los dispositivos de separación
material (alambrados, pulmones de separación entre hinchadas, vallados en las
adyacencias del estadio, cámaras de circuito cerrado, etc.) trabajan sobre la
idea de que las rivalidades, propias del fútbol, son la causa central de la
violencia en los estadios.
Veamos ahora en imágenes, a partir
de un relevamiento fotográfico, como se despliegan estos dos modelos destinados
a gestionar y controlar la seguridad en los estadios.
1.
Modelo hinchas - consumidores
Las
primeras fotografías pertenecen al estadio Hamburg
Arenas. Un típico estadio alemán en donde se diputa el torneo local; la llamada
Bundesliga. De estructuras modernas, techado, con butacas y pantalla gigante
éste es un sitio pensado para que los espectadores estén cómodamente ubicados y
puedan presenciar el partido de fútbol con el máximo confort posible. Esto nos
conduce a la siguiente pregunta: ¿fútbol o espectáculo?
Fútbol
espectáculo

A
continuación una serie de imágenes nos ilustran sobre las posibilidades
brindadas al hincha en tanto consumidor en el espacio del estadio. La
infaltable cerveza, deliciosas comidas y todo tipo de marchandasing
que “acreditan” la pasión por el emblema y los colores, son solo algunas de las
tantas mercancías que los hinchas pueden comprar en los estadios - shopping
europeos.
Sabores
intensos



El
consumo es el mecanismo de regula de las prácticas de los hinchas. Más consumo,
menos violencia: así la ecuación está cerrada. Los estadios alemanes están
poblados de consumidores, que es un sujeto social menos pasional y por ende
menos conflictivo.
Comportamientos
previsibles atados a una lógica consumista, resultan obviamente menos violentos
y más controlables por las fuerzas de seguridad. El negocio del fútbol europeo
se replica de modo similar sobre todo en países como Alemania, España o
Inglaterra.
Veamos
ahora imágenes del mítico estadio Camp Nou del club
Barcelona, en donde se refleja elocuentemente el modelo del estadio – shopping.
El consumo de la marca Barça canaliza la pasión de los espectadores hacia
sitios más seguros. Compras con tarjetas bancarías, de abonos anuales o
indumentaria deportiva, permiten obtener un registro y conocimiento
pormenorizado de los gustos y hábitos de los asistentes al estadio. La
información es un elemento clave para el control en este modelo de fútbol -
mercado.
Se tu propio
Messi o Xavi o Iniesta o.... Pasión
bebible

Arriba,
fotos del interior de la tienda ubicada dentro del predio del Cap Nou, que son imágenes similares a las de cualquier otro
estadio europeo. Los juegos se disputan los días sábado. La tienda está abierta
toda la semana. Las ventas deben seguir.
En
la fotografía presentada a continuación en donde se observa la boletería del
estadio del Barcelona, el cartel electrónico invita a los hinchas a comprar su
entrada y vivir una “Camp Nou experience”.
Un club que fuera durante los años de la dictadura franquista un símbolo de la
resistencia e identidad catalana, hoy sucumbe frente al mercado. El cartel en
ingles por sobre el catalán, dicho de otro modo el mercado por sobre la cultura
y la identidad.
Venta
de emociones

El
marketing futbolero trabaja sobre el rico universo de los significados que el
fútbol produce. Plagado de hazañas y héroes deportivos se invita a los hinchas
– consumidores, a comprar camisetas y asistir a los juegos, para poder así
también ser parte de la historia. Así lo refleja la foto siguiente, en la cual
circula frente al Camp Nou un bus con la leyenda
“puedes ser un espectador más o animar con todas tus fuerzas y convertirte en
titular”.
Bus
a la emoción

El
fútbol - espectáculo requiere instalaciones adecuadas para los consumidores que
asisten a los partidos. Las imágenes que siguen pertenecen al estadio Parque de
los Príncipes en París, en donde disputa sus encuentros como local el equipo
del París Saint German.
Baños
limpios



Una
imagen impensada, no solo para los estadios de fútbol, sino también para
cualquier otro espacio público en Argentina.
Ahora
comenzaremos a observar la fase represiva del Modelo hincha consumidor. Para una pequeña porción de hinchas no
reductibles a la lógica del hincha – consumidor, sé prevé un conjunto de
mecanismos de control basados en la separación y custodia permanente por parte
de las fuerzas policiales.
El
dispositivo de control y separación comienza en las adyacencias al estadio,
preferentemente desde los lugares en donde los medios de trasporte masivos
tienen sus estaciones y puntos más concurridos. En la foto que continúa, se
observa a la policía con un sofisticado equipamiento vigilando y acompañando el
desplazamiento de los hinchas del Hamburgo hacia el estadio el día del “clásico
del norte” frente al Werden Bremen.
Serie
David y Goliat


En el estadio los hinchas
considerados peligrosos son depositados dentro de una especie de corral.
Separados y filmados son etiquetados como violentos. La posibilidad de
descargar violencia sobre ellos se encuentra así legitimada. Esta estrategia de
construcción de la espacialidad del estadio que separa y marca a los elementos
peligrosos, agiliza una posible intervención sobre los cuerpos rebeldes.
Ovejas
(aplastadas)



El
principio de la separación de los hinchas “peligrosos” se encuentra afianzado
como mecanismo de control en los estadios europeos, tal como se observa en la
enorme pared color anaranjada que divide las plateas de los sectores en donde
se ubican los hincas parisinos del PSG considerados potencialmente peligrosos.
La
gran muralla

En la fotografía que continúa la serie, se
observa de vestimenta roja, el personal de seguridad privada que controla a los
hinchas – consumidores. Su sola presencia alcanza para remarcar los límites
entre lo permitido y lo prohibido dentro el estadio. El autocontrol de parte de
los espectadores es la clave para el funcionamiento del Modelo alemán. En la
misma foto, delante del controlador de rojo, con casco, anteojeras y traje
negro, sube las escaleras un policía que acababa de filmar el corral con los
hinchas del Werden Bremen. Máximo control y armamento
sofisticado para reprimir posibles focos de desborde y violencia.
Las
caras de la moneda

Cumpliendo
funciones diferentes, la seguridad privada y la policía, forman parte de un
mismo engranaje de control. La amenaza del uso de la fuerza es la llave para
generar disciplinamiento en los estadios. En
sociedades como las europeas en donde existe un gran apego por la ley de parte
de los ciudadanos, estos modelos se muestran más efectivos. Contrariamente,
para una sociedad más conflictiva como la Argentina, el modelo de seguridad y
control de la violencia en los estadios opera bajo mayores niveles de represión
y militarización. El uso de la fuerza, más real que amenaza, es utilizada para
contrarrestar la falta de disciplinamiento y
aceptación a las nomas de nuestros ciudadanos. Veámoslo en imágenes.
2. Modelo hinchas - peligrosos
En serie la fotográfica que continúa
retratamos el recorrido habitual de los hinchas en su ingreso a las canchas
argentinas, para observar el conjunto de mecanismos de control a los que son
sometidos y en el cual son construidos como sujetos violentos. En este caso
vemos el desplazamiento de los simpatizantes de Estudiantes de La Plata en su
ingreso al estadio de Quilmes. Ya desde fuera del estadio los hinchas son
controlados y conducidos hasta los portones de ingreso por un sistema de
exclusas. Sucesivos vallados que van filtran y generando un efecto de goteo con
una fuerte vigilancia policial. Para el operativo de seguridad todo hincha es
potencialmente violento y por ello debe ser celosamente controlado.
Tamizado y zarandeo

En
la foto anterior se retratan las dos primeras pinzas del reten policial. Los
hinchas aun no han sido cacheados en las dos primeras paradas. Deben detenerse
frente al reten y esperar para ser palpados y revisados con una rigurosidad que
varía según la “portación” de cara y la disposición del personal policial.
Las
dos primeras imágenes de abajo corresponden al puesto de control policial
tercero y cuarto, en donde si se observa con detenimiento, se ve que los
hinchas son palpados y les son retirados los objetos potencialmente peligrosos,
como encendedores, hebillas de cinturones, pilas, desde la percepción del
operativo de seguridad el fútbol es un espacio de riesgos. Recién luego de la
tercera pinza hay un control de ingreso del personal del club organizador que
se ocupa de verificar los carnets de socios.
Serie goteo y filtrado




En
las dos últimas fotos de la serie anterior (Goteo y filtrado) se observa el
último control policial, luego, de espaldas, con pecheras coloradas con números
blancos, los controladores del club ubicados tras los molinetes en el ingreso
al estadio, antes también se les había solicitado por segunda vez sus carnet de
asociados y tickets a platea.
Recapitulando;
para lograr a ingresar al partido los hinchas debieron sortear cinco controles
policiales y tres controles civiles del personal de seguridad del club.
Dependiendo de la importancia del partido y del momento de ingreso, este
periplo consumirá a cada hincha entre 15 y 45 minutos.
Una
vez dentro del estadio otros dispositivos de control como la separación física
y el control policial permanente son combinados para vigilar de cerca a los
hinchas. Abajo son retratados los pulmones de seguridad en las canchas de
Quilmes y de Vélez Sarfield, una zona vacía de espectadores
con presencia policial apostada en los bordes busca evitar todo contacto entre
hinchas rivales.
Pulmón
I Pulmón II

Las
rivalidades futbolísticas son interpretadas causales violencia. Por ello se
procura evitar todo contacto entre hinchas de los dos equipos tanto dentro como
fuera del estadio. Esta medida tiende a enviar un mensaje de incivilidad e
intolerancia..
Los
dispositivos de seguridad apuntan a ejercer un máximo control sobre los
hinchas, lo cual deviene en una quita de autonomía de los sujetos que
participan del futbol, quienes son tratados como si fueran menores de edad
porque no logran contener sus impulsos violentos. Rejas y presencia policial
contante en todos los espacios del estadio colaboran en la construcción del fútbol
como un escenario de violencias.
Teatro
Colón


El
estadio del club Vélez es considerado por la prensa deportiva como el Teatro
Colón del Fútbol Argentino. Lleno de rejas, alambrados y controles policiales
nos preguntamos lo siguiente: ¿Teatro Colón o reformatorio de menores?
Un
modelo de seguridad que roza con lo absurdo que apunta a controlar a los
hinchas con una suerte de custodia individual. Para partidos con quince mil
espectadores se pueden llegar a destinar quinientos, seiscientos o setecientos
efectivos policiales.
El
uno a uno

La
lógica de la seguridad deportiva asentada en evitar todo contacto entre hinchas
también continúa una vez concluido el
encuentro. En las imágenes que siguen vemos a los hinchas de Estudiantes de la
Plata esperar en los portones y en las tribunas acompañados de la infantería
policial. Los hinchas deben aguardar unos veinticinco minutos en promedio para
poder salir del estadio y emprender el regreso a sus hogares.
Hormiguitas. Vigilados

Hemos
planeado hasta aquí la existencia de dos modelos de seguridad aplicados al
fútbol y a la problemática de la violencia (Modelo
hinchas consumidores y Modelo hinchas
peligrosos), sin dudas ambos tienen puntos de contacto porque comparten técnicas
de control con el fin de generar disciplinamiento
social. Dos estrategias diferenciadas que producen un mismo efecto: atentan
contra la condición de ciudadanía de las personas en sociedades democráticas.
3.
Resistencias (bonus
track)
Decía
el filósofo francés Michel Foucault que a toda forma de poder se opone un
espacio de resistencia casi automático. De modo tal vez inconsciente y a partir
de sus prácticas más cotidianas, en los estadios se observan esas instancias de
resistencia a las formas violentas bajo las cuales se intenta regular y
controlar a los hinchas en las canchas de fútbol.
Parados

En
la foto se observa como los hinchas del PSG se resisten a la colocación de
butacas en el Parque de los Príncipes y miran el partido parados en esas butacas.
Esta es solo una entre varias medidas tomadas por la dirigencia del club para
evitar la violencia y preservar el futbol espectáculo, que necesita
imperiosamente de consumidores.
Trepados

En el medio local se observan
otras prácticas dirigidas a operar como espacio de resistencia, en la foto
hinchas de Estudiantes de La Plata desafían las medidas de seguridad y se
encaraman en lo alto del alambrado perimetral.