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Martes 10 de marzo
de 2009
Estudio revelador
sobre violencia en el fútbol
Muerte de Primera
-Por
Gustavo Veiga-
Casi la
mitad de las víctimas que produce el fútbol en la
Argentina se registran en partidos de la máxima
división. Una de cada diez víctimas muere en días en
que no hay partidos.
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Viernes 6 de marzo
de 2009
Violencia en el fútbol:
la matemática de la muerte
Un grupo de
profesionales de las ciencias sociales, llevó adelante un exhaustivo
trabajo de investigación y estadística para nuestra Organización,
que permite echar luz, de manera sistematizada y científica, sobre
algunos datos puntuales cuyo análisis sin duda, podría conducir a
quienes tienen en sus manos poner en marcha los mecanismos estatales
de la prevención y el control de la violencia en los encuentros
deportivos, en un camino de mayor eficiencia.
Interesados en el
trabajo que realiza Salvemos al Fútbol, y seguros desde nuestro
propio lugar que no existe posibilidad de analizar temas que en
definitiva enraízan muy fuertemente en el entramado social, sino es
a través de quienes resultan ser expertos en su estudio, nos
propusimos la tarea conjunta de avanzar en echar luz sobre lo que en
definitiva, no es sino la realidad que rodea la cruda matemática de
la muerte en los estadios.
Fue
así que los licenciados en sociología Santiago Uliana (UBA/Untref -
Universidad Nacional Tres de Febrero-),
Diego Murzi (UBA) y Sebastián Sustas (UBA), aportaron un
invalorable trabajo científico al respecto.
En diálogo con Salvemos
al Fútbol, los profesionales puntualizaron cuales fueron los
resultados principales del trabajo encarado: “La clasificación
estadística nos permitió observar las causas de las muertes y
ordenarlas, y en ese sentido nos llevamos algunas sorpresas, pudimos
confirmar algunas cosas que ya se saben, pero también desechar otras
como falsas y pensar nuevas situaciones que ya existían pero que no
eran tan visibles,” indicó el licenciado Sustas.
“Los datos que se
presentan en el informe”, aclaró “ nos hablan de una realidad muy
dura, difícil, que muchas veces es tratada con cierta liviandad por
los medios de comunicación, porque las muertes terminan siendo casos
periodísticos de un tema que regularmente vende, pero cuando se
analiza más fríamente surgen nuevas cosas. La violencia en el fútbol
es un problema que si bien se presenta con más crudeza en el Gran
Buenos Aires y en Capital Federal, ya es de índole nacional, sucede
en muchos lugares del país, y en todas las categorías del fútbol
argentino, en principio podríamos empezar por ahí, eso nos lo
muestran a las claras una primera lectura de los números arrojados
por la investigación.”
El licenciado Murzi
acotó en éste sentido que: “Otro de los resultados que me parece
importante hacer notar, tiene que ver con que casi el 50% de las
muertes suceden en partidos de Primera División. Y en relación a
ello, me animaría a formular la siguiente hipótesis a modo de
explicación, esto podría deberse a tres cosas: en primer término que
en Primera es donde hay más afluencia de público, con lo cual existe
un riesgo mayor de que se produzcan problemas. En segundo término,
que en Primera es donde se nuclea una cantidad importante de
rivalidades añejas, es decir de partidos en los cuales hay un
enfrentamiento simbólicos más pronunciado y por lo tanto, habría un
mayor estado de tensión permanente, lo cual desembocaría en una
mayor posibilidad de hechos violentos, y finalmente, que en Primera,
es donde se encuentran los clubes con mayores ingresos económicos,
con lo cual las barras bravas son más numerosas, más desarrolladas y
con mayor capacidad de acción, y por lo tanto más violentas porque
hay más en juego, ya sea en términos materiales como simbólicos,
tanto en relación con otras hinchadas como al interior de las mismas
barras.”
Las policausalidad que
nutre la violencia
“Era un dato casi obvio,
que muchas de las muertes involucran a las hinchadas, a las barras
bravas, pero también la estadística nos permitió observar que en el
fútbol se dan otras muertes”, indica el licenciado Sustas.
“Por ejemplo”, graficó
“muchas de ellas ligadas a situaciones de abusos policiales,
accidentes, negligencias, deficiencias arquitectónicas de los
estadios, y aun situaciones como las de una persona que la mataron
en un bar en el interior del país en una pelea después de un clásico
entre River y Boca, esa persona pasa a formar parte de los muertos
del fútbol, es un número más que engrosa la lista de muertos, y por
ahí debiera ser pensado de otra manera, no se si es una muerte que
le corresponde al fútbol en tanto espectáculo, porque ocurrió a
kilómetros de distancia.”
En éste sentido, Murzi
aclara: “Creemos que existe una visión extendida que supone que
todos los actos de violencia dentro de un estadio se deben al
comportamiento violento de las hinchadas y las barras bravas. De
allí que muchas veces escuchemos que la solución al problema de la
violencia en el fútbol es de fácil resolución, y que no se trata de
otra cosa más que de “extirpar” a las barras bravas de un
espectáculo que, sin su presencia, volvería a ser “sano” y
“familiar”.” Para el profesional, “Las estadísticas nos permiten
comprobar que si bien esa visión puede tener un anclaje acertado, no
se debe pasar por alto el hecho de que el fútbol es un espectáculo
de masas que moviliza multitudes, y que como tal, cada vez que se
reproduce, pone en juego una organización y una logística de gran
magnitud. Muchos de los casos que encontramos en la lista se
desprenden de esta condición propia del espectáculo masivo, como por
ejemplo los accidentes, en un país como el nuestro donde todo suele
ser bastante precario e improvisado. No sé olviden que por ejemplo
el emblemático episodio de la puerta 12 en cancha de River esta
presente en la lista de las muertes en el fútbol.”
Uliana aporta al
respecto que: “Los muertos por problemas con la policía, o aquellas
infracciones individuales a la ley establecida. Esas muertes no
pueden ser asociadas directamente a la violencia entendida como la
acción de un grupo contra otro, sino que forman parte del ambiente
de violencias que rodea buena cantidad de los partidos de fútbol. En
este sentido, nosotros pensamos que no debemos hablar de violencia
en el fútbol, sino de violencias en el fútbol, porque si bien las
muertes son el aspecto más penoso y llamativo de las violencias en
el fútbol, lejos están de ser las únicas (violencias). “
Sustas concuerda con el
punto. “Se habla de las muertes en el fútbol como si tuvieran una
sola causa, y eso impacta en las respuestas que se dan desde los
organismos estatales de seguridad, la AFA y la policía. Y lo
peligroso de esas respuestas es que tienden a ser de carácter cada
vez más represivas, y se montan en la criminalización de uno solo de
los actores del fútbol, las barras bravas. Precisamente los datos
nos permiten observar el problema de otro modo, el fútbol es un
espacio de violencias, y no hay una sola causa, ni un solo grupo de
responsables, hay varias causas de la violencia. El fútbol está
atravesado por una dinámica de la violencias.”
El tema de los barra
bravas, es insoslayable. Al respecto, indica Murzi: “Una de las
tendencias más significativas que surgen revisando la lista de
muertos del fútbol, es aquella que tiene que ver con las muertes
producidas por disputas de poder al interior de las barras bravas.
En los últimos dos años, esta categoría ha aumentado
exponencialmente, lo que viene a reforzar la idea ya instalada de
que las barras bravas son más una organización cuasi mafiosa con
fines lucrativos, que un mero grupo de fanáticos violentos con
códigos y una cultura particular. Sin embargo, a pesar de que los
asesinatos de barras se han multiplicado, tanto el discurso
periodístico como el del público en general, tienden a otorgarle
menor relevancia a estos casos, o al menos a identificar que
pertenecen a un ámbito cada vez más alejado al del fútbol. La muerte
de un barra, ajusticiado por disputas de poder, no despierta la
misma conmoción que la muerte de un espectador o un hincha común.”
Geografías de la muerte
“También la
clasificación de las muertes a partir del lugar donde se suceden es
un dato interesante”, indica el sociólogo Uliana: “Si se comparan
las tres categorías que agrupan más casos se observa que en partes
casi iguales, con porcentajes que se ubican en el orden de entre el
20 y 25 %, las muertes se suceden en el estadio, en las
inmediaciones del estadio y durante los momentos de viajes hacia el
estadio y en el regreso. Es decir que resulta sumamente interesante
observar que encontramos casi la misma proporción de casos en cada
una de las etapas que forman parte de la acción de concurrir al
estadio, como son el viaje, la caminata por las inmediaciones y la
asistencia al estadio en sí mismo.”
“Una explicación posible
a esto podría ser el aislamiento y control permanente al que son
sometidas las hinchadas en el estadio, lo que conduciría a que
busquen sitios cada vez más alejados del mismo para provocar el
enfrentamiento.”
Un paso previo a una
tarea que se profundizará
Consultados sobre las
formas en las que evalúan posible profundizar el trabajo iniciado,
respondió Uliana: “Creemos que lo más relevante que deja este
estudio, es la posibilidad de cruzar los datos con las formas en las
que es tratada la violencia en el fútbol, me refiero a las acciones
y medidas concretas que se toman en los estadios. Esa tarea será una
segunda etapa del trabajo, aunque de todos modos ya algo hemos
avanzado en ese sentido.”
Sobre esto, adelantó:
“Una cuestión bien importante se refiere al momento en que se
suceden las muertes, más de la mitad de las muertes ocurren cuando
el partido ha concluido, ese parece ser el momento más crítico en
donde hay que estar más atentos y despiertos, donde no hay que
relajarse. Y en ese sentido todos sabemos que por ejemplo una de las
fallas de los operativos actuales sucede cuando termina el partido,
que los policías están apurados haciendo la cola para cobrar el
adicional porque se quieren ir a sus casas, en esos momentos se
relajan los controles.”
Lo inútil de la
“militarización” de los estadios
El licenciado Murzi,
avanzó luego aportando otra de las conclusiones a la que se llega
tras el trabajo realizado: “Otro dato significativo que quisiera
comentar, se refiere a un 9 % de las muertes que han sucedido en
días en los cuales no se disputaban partidos. Este es un dato clave
que creo que nos está diciendo mucho, nos está hablando de un
problema complejo, y que entonces no se soluciona solamente con
acciones como las actuales que militaricen y tornen los estadios en
espacios de extrema vigilancia y control policial.”
“ En este sentido, es
necesario también pensar esas muertes como la culminación in
extremis de una característica inherente al fútbol, la del
enfrentamiento, que trasciende los límites del estadio, y cuya
prevención escapa absolutamente a las posibilidades de control por
parte del Estado. Es decir, en ese 9% de muertes ocurridas en días
sin partido, lo que encontramos es al fútbol convertido en un
vehículo de comportamientos violentos que ya no guardan relación con
el juego en sí, sino que se encuentran arraigadas en el sustrato
cultural de un determinado sector de la sociedad, en donde la
violencia más que una transgresión a las normas es una forma de lazo
social, es decir de relacionarse, lamentablemente muchos grupos que
exceden ampliamente mundo del fútbol, se relacionan a través de la
violencia.”
Uliana indica que: “Esta
visión de la violencia como vínculo, que el grupo de trabajo
comparte, nos conduce a pensar que, yi bien está claro que para
solucionar el problema hay que controlar la seguridad de quienes
concurren al fútbol, también hay que apuntalar la seguridad con
políticas que estimulen la transformación del fútbol en un espacio
que preserve lo festivo y tienda a bajar los niveles de violencia, y
eso no se logra de ninguna manera con acciones represivas como las
que actualmente se privilegian.”
Sustas aclara sin
embargo que: “Hay que tener cuidado en como son leídos los datos,
porque si bien a veces los datos alumbran sobre determinadas
situaciones, también pueden esconden otras.” Y aclara: “ Por ejemplo
cuando se analiza estadísticamente la evolución de las muertes en
los últimos 30 años, podría decirse en relación al período que va
del 1991 a 1995, en donde se registra el pico de muertes (unos 37
casos) que las muertes han bajado considerablemente, si se compara
las de ese período con las de otros períodos como el 2000 al 2005,
en donde se registraron 19 casos, o del 2006 hasta el presente en el
cual se sucedieron 16 casos, en base a esos números uno podría decir
que las acciones que se vienen implementando en los últimos años han
tenido cierta efectiva, porque se ha bajado el número de muertes, y
eso no es para nada así. Al contrario, nos parece que estos datos lo
que hacen es seguir cuestionando ciertas formas de entender la
violencia, desde un costado punitivo y represivo, que es evidente
que no han podido resolver el problema.”
Consultados sobre las
posibles “predicciones” que puedan hacerse en torno al futuro tras
el análisis llevado adelante, toma la posta Uliana indicando: “Si se
toma en consideración la evolución de las muertes en el tiempo, es
decir mirando la cantidad de muertes por año o en períodos de tiempo
más amplios, se podría hacer una progresión estadística sobre las
muertes futuras, lo cual además de sonar feo y desalentador, debería
servir para evidenciar el déficit que existe en materia de gestión
en la organización del fútbol. A partir de los números queremos
hacer hincapié en que el modelo de control policial ha fracasado
rotundamente, eso es una realidad que hay que aceptar, quienes
tienen capacidad de decisión deben comenzar a pensar de otro modo,
ampliar sus horizonte. Y pensar de otro modo significa en parte,
incorporar a otros actores sociales al diálogo en la búsqueda de
soluciones, me refiero en concreto al mundo académico, que si bien
es cierto que hubo algunos tibios intentos esto nunca prosperó.”
“ El estado mantiene
universidades y espacio de investigación donde ha investigado y se
investiga el tema, ahora faltaría buscar el modo para que ese
conocimiento salga de las universidades e ingrese en las políticas
públicas, para que sea la base a partir de cual se elaboren
soluciones más eficaces para enfrentar el problema”, señaló.
Los objetivos que
guiaron el proceso de investigación, fue otra de las consultas
hechas al equipo de expertos. Sustas indica: “La idea original que
nos convocó para hacer el trabajo está relacionada con la
posibilidad de aportar elementos, en el sentido de datos, que
pudieran contrastar y cuestionar muchas de las cosas que se dicen
sobre la violencia en el fútbol, es decir, nuestra intención es
poner en cuestión los sentidos comunes sobre el fútbol y las
situaciones de violencia, esos sentidos comunes van desde las formas
bajo las cuales se organizan los operativos policiales y todo lo que
rodea a los controles en el estadio, hasta lo que se dice
permanentemente en los medios de comunicación, que sin dudas
condicionan y retroalimentan el contenido de las acciones que se
hacen para enfrentar el problema.”
Para concluir, un
rescate de la mirada técnica en el abordaje de los conflictos
“La producción de
información a partir de técnicas científicas, siempre representa un
hecho valioso, porque introduce otro enfoque. Las sociedades
actuales, las que progresan y se desarrollan y resuelven sus
problemas, lo hacen siempre sobre la base del conocimiento
científico, la producción de conocimiento es un punto central en ese
sentido. Las soluciones a los problemas sociales se implementan en
otros países sobre la base de información confiable y la ciencia
tiene un lugar destacado en ese sentido”, aporta casi sobre el final
Uliana.
Claro que los
profesionales dejan una ventana abierta a los vaivenes a los que
siempre queda expuesto el análisis social, en tanto no es una
ciencia exacta. “Trabajos como este pueden ayudar a introducir una
lectura más cercana a lo real, no es una verdad absoluta, además
también la investigación enfrenta sus propias dificultades y
limitaciones”, señala Susta. “La estadística ha sido realizada sobre
una lista que contempla únicamente las víctimas fatales del fútbol,
pero no abarca las múltiples situaciones de violencias que se
reproducen asiduamente en los estadios. Si bien una muerte es el
peor escenario posible al que puede llegar una situación de
violencia, no debemos pasar por alto, el hecho de que la mayor parte
de las veces en que esas situaciones ocurren no se registran
víctimas fatales, con lo cual el problema de la violencia en el
fútbol no puede ser interpretado únicamente a la luz de los datos
que arroje esta lista.”
La tarea de los
profesionales, realizada en forma exclusiva para Salvemos al Fútbol,
resulta de un invalorable aporte para quienes desde un espacio
nacido por la necesidad de poner freno a las situaciones de
injusticia, pretendemos evolucionar hacia la incorporación de nuevas
herramientas en nuestra labor.
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Parte N° 1- |