Barras bravas hacen “docencia”

La violencia de los corruptos del fútbol argentino hace escuela en México

En septiembre de 2008, la presidente de Salvemos al Fútbol, Mónica Nizzardo, realizó una entrevista al sociólogo mexicano Fernando Segura Trejo, en la Ciudad Universitaria Internacional de Paris, Francia; en el marco de actividades a las que la organización había sido especialmente invitada.

De ella, surgió un dato que aportó preocupación internacional al fenómeno de los violentos del fútbol nacional. Según Segura Trejo, barras argentinos actúan como “instructores” de hinchas de clubes mexicanos que, evidentemente obnubilados por la liturgia argentina, decidieron sumarse a la aventura de “poner pimienta” a los encuentros celebrados entre clubes aztecas.

En materia de exportaciones, parece que no solo somos “el granero del mundo”.

Si bien la idea comenzó financiando excursiones de supuestos hinchas, “El problema fue que contrataron barras”, explicó Segura Trejo.

Hoy, la epidemia se generalizó, y las prácticas violentas son moneda corriente: “Casi todas las hinchadas en México tienen una barra brava. Los problemas de violencia con estas hinchadas ya es cotidiano acá. Se han organizado como en Argentina e incluso han adoptado palabras de allá que antes no se usaban como ‘aguante’, ‘hinchada’ o ‘trapos’”.

“Los llevaron a sueldo, pagándoles además la vivienda donde viven. Yo se del caso de un barrabrava de Rosario Central que ganaba 600 dólares por partido. Pero también vinieron gente de Chacarita, Argentinos Juniors y Chicago.”

Los episodios violentos no tardaron en volverse rutina y hoy, hay preocupación en las autoridades mexicanas respecto al tema.

De hecho, la natural convivencia entre hinchas de unos y otros clubes, dentro de los estadios, durante los encuentros, ya no es posible.

El circuito financiero que los asiste, también comienza a parecerse peligrosamente al que sufrimos en nuestro país. Según Segura Trejo: “Equipos como el Pachuca dan entradas y ponen micros, negociando con los barras”.

Mientras los equipos europeos han iniciado el camino del regreso definitivo de esas escaladas violetas dentro del deporte, está claro que en Latinoamérica, la industria del barra brava está perfeccionándose, con nuestro país, como principal impulsor de la industria de la muerte en los estadios.

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México    

Comisión de Juventud y Deporte de la  Cámara de Diputados

La violencia, va en aumento en estadios hasta hace poco tranquilos como Colombia, Paraguay, Chile y México, entre otros países. En México, la violencia viene al alza en los estadios de fútbol. Y aunque no se den clases de violencia en forma personal, la influencia de los hinchas violentos de Argentina en México es bien conocida, porque se imitan sus cánticos y también sus actitudes.

Palacio Legislativo de San Lázaro, a 20 de marzo de 2007

REFORMA Y MEJORA DE DIVERSAS DISPOSICIONES DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL A CARGO DE LA  DIPUTADA ELIZABETH MORALES GARCÍA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI

La suscrita diputada federal Elizabeth Morales García, integrante de la  LX Legislatura del honorable Congreso de la  Unión, a nombre del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con fundamento en los artículos 71, fracción II, y 72 de la Constitución  Política de los Estados Unidos Mexicanos; y 55, fracción II, 56 y 60 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, someto a la consideración del Pleno de la Cámara de Diputados, la siguiente iniciativa con proyecto de decreto por el que se adiciona en el Libro Segundo el Título Vigésimo Séptimo denominado, "De los Delitos Contra el Deporte", del Código Penal Federal.

Exposición de Motivos

En la actualidad, el fútbol llegó a consagrarse como un deporte profesional, masivo, normalizado, institucionalizado en forma de clubes-empresas, un mega-evento disfrutado por simpatizantes reales y virtuales. En donde los clubes han sumado a su primigenia condición de juego y deporte otras cualidades que lo han convertido en un negocio, un espectáculo, un producto de la mercadotecnia, un trabajo y uno de los espacios preferidos por las multitudes para descargar tensiones.

Considerando estas particularidades, el argumento que subyace, entiende que el fútbol en México ha obrado en el curso de su historia como un medio cultural permitiendo a los sujetos imaginarse unidos a un mismo designio, propiciando la creación de narrativas. Al mismo tiempo, que fortalece ideas de corte integracionistas que estimulan sentimientos afines entre los habitantes de una ciudad, estado o del país.

Como se sabe, numerosas son las actividades deportivas practicadas en estos tiempos; sin embargo, es el fútbol y no otro deporte, el que genera y despierta intensos sentimientos, excitación, fanatismo y pasiones encontradas entre las personas. El fútbol es excepcional en haber logrado instituirse en uno de los pocos deportes (o quizá el único) que ha sorteado cualquier tipo de barrera, generacional, de género, económica, política e, incluso, religiosa.

El fútbol es el deporte más difundido en México, donde su práctica no reconoce fronteras económicas, religiosas o étnicas. En modernos estadios o en la calle, es la actividad que despierta y moviliza mayores pasiones entre los mexicanos. Su origen se remonta a fines del siglo XIX cuando el fútbol constituía una práctica exclusiva de un grupo social integrado por inmigrantes británicos y personas de la elite criolla local. Por entonces, este entretenimiento era cultivado en clubes sociales, instituciones que habían sido creadas para el esparcimiento y recreación de estos grupos; sin embargo, en pocos años el fútbol lograría superar los límites sociales y culturales impuestos, para consagrarse como la actividad deportiva preferida por la mayoría de la población.

Sin embargo, los actos de violencia se han ido apoderando con mayor frecuencia de todo tipo de espectáculo deportivo siendo los estadios de fútbol los más afectados; en donde la violencia en su significado más amplio se entiende como la cualidad de violento. Y "violento" es lo que se ejecuta fuera de razón y justicia. Tienen una raíz común con "violar", que significa: infringir o quebrantar una ley, un tratado, un precepto, una promesa.

Se dice que la violencia es una enfermedad infectocontagiosa, en donde ésta ha encontrado un lugar privilegiado para hacerse visible en la sociedad y en todo el mundo, donde su erradicación se percibe cada vez más lejana, actualmente la encontramos en el deporte más popular de todos los continentes, el fútbol, en donde ya es parte de la agenda pública, por lo cual la violencia se ha convertido en un problema de Estado.

El consejo iberoamericano clasifica, por su orden y peso, los factores que promueven la violencia en el deporte:

1) Grupos de fanáticos.
2) Declaración de jugadores.
3) Medios de Comunicación Social.
4) Frustración social.

5) Declaraciones de dirigentes.
6) Connotaciones políticas y económicas.
7) Infraestructura inadecuada.
8) Criterio de los árbitros.

9) Ingesta de alcohol.
10) Agrupamientos humanos.
11)Ausencia o ineficacia de los contingentes policiales.
12) Sociedad maleducada y, por supuesto, que no existan medidas punitivas que desalienten a cometer el delito, entre otros.

En los años recientes, se ha hecho evidente un incremento alarmante en el nivel de violencia en diferentes competencias y eventos de carácter deportivo, en donde no se distingue la pequeña línea que separa la emoción controlada, de la pasión desenfrenada.

Los actos de violencia que rodean al fútbol son historia vieja y repetida, que se ha espectacularizado en el deporte. No hay jornada en el mundo en que no haya riñas, trifulcas, heridos y hasta muerte y sangre que ensucian los más íntimos rincones del deporte. Las soluciones para revertir la violencia en este orden en México y en el mundo, no parecen dar respuesta a este grave problema, que cada vez se da con mayor frecuencia dentro del fútbol mexicano, en donde el gran negocio económico que este deporte representa, parece ser más importante que la paz e integridad física de las familias que asisten, en forma consuetudinaria, a presenciar este espectáculo deportivo, lo cual resulta realmente grave ya que debería ser la seguridad de las y los mexicanos que asisten a este tipo de eventos la prioridad, tanto para los clubes deportivos y los dueños de los estadios, como para las autoridades correspondientes.

Aunque sabemos que las soluciones no son fáciles, podemos decir que tampoco son imposibles. Lamentablemente, en México la violencia pasa a segundo término para las autoridades encargadas de salvaguardar la seguridad de las familias mexicanas que asisten a los partidos del fútbol mexicano. Y sólo hay que ver los últimos sucesos que ocurrieron en el encuentro América contra Santos, donde La Monumental (porra del equipo América), golpea sin piedad a uno de los aficionados durante la segunda mitad del partido. Y como testigo, estuvo una de las principales televisoras del país, nos referimos a Televisa, sin embargo no hubo consecuencias legales para los responsables lo cual es inaceptable, ya que al no haber actuación legal por parte de las autoridades en contra de los responsables de estos actos violentos, la seguridad de las familias mexicanas que asisten a los estadios se vuelve cada vez más frágil.

Otros actos de violencia ocurridos en los meses de febrero y marzo del año en curso, son los que se presentaron en los estadios Morelos, de Morelia, y Victoria, de Aguascalientes; en el primero hinchas del club Moreliaque jugaba con el club Tigres, se enfrascaron en una pelea intensa y de larga duración; y en el segundo seguidores del Necaxa (local) lanzaron piedras al ómnibus del Santos Laguna al terminar el encuentro entre ambos clubes en Aguascalientes.

Si bien los disturbios no son de gran magnitud, se unen a la indisciplina de aficionados de los Pumas de la UNAM que causaron destrozos en el estadio de Veracruz poco después de la derrota de su equipo.

La violencia, va en aumento en estadios hasta hace poco tranquilos como Colombia, Paraguay, Chile y México, entre otros países. En México, sin llegar a la gravedad de lo que sucede en Argentina o Europa, la violencia viene al alza en los estadios de fútbol. Y aunque no se den clases de violencia en forma personal, la influencia de los hinchas violentos de Argentina en México es bien conocida, porque se imitan sus cánticos y también sus actitudes.

Tan sólo hay que destacar que el líder de los violentos de Boca Juniors, Rafael Di Zeo, quien tiene miles de problemas con la justicia argentina desde hace años, dio a conocer en días pasados que hinchas de España, Colombia e inclusive México, se "perfeccionan" en lo que sería "un posgrado en barra brava" ofrecido por él mismo –y cobrando de mil a dos mil dólares por sesión. "La 12 (barra brava de Boca) es como Harvard", subrayó Di Zeo. Y afirma que dichos hinchas son pagados y apoyados por los clubes.

En tal virtud, resulta necesario que los dirigentes del fútbol en coordinación con las autoridades competentes tomen cartas en el asunto de forma inmediata, ya que si no lo hacen la violencia los rebasará en un tiempo no muy lejano como ya ha sucedido en países como Argentina e Inglaterra en donde la práctica de actos violentos y vandálicos han alejado a las familias del espectáculo futbolístico, al ser agredidos por estos grupos.

En México, existen más de 70 porras registradas oficialmente en la Federación Mexicana de Futbol, pero sólo 20 se autodenominan "barras bravas", y muchas de ellas son patrocinadas, aunque se diga lo contrario, por los mismos clubes, y entre las más agresivas están las del club América, de los Pumas y del Monterrey.

La violencia generada por este tipo de barras, ya no se limita al campo de juego, los hinchas desbordados llevan el caos a las calles o acuerdan citas en otras ciudades para desplegar sus desmanes, que terminan en ataques, vandalismo y hasta muerte. Cada vez hay más indicios de que los violentos están organizados y politizados, con vínculos a grupos racistas y extremistas.

Para evitar que la violencia siga en aumento es necesario adoptar medidas que la desincentiven, entre ellas se encuentran: la suspensión de apoyos a las barras y grupos de animación (boletos, transporte, alimentación) para que no asistan a los partidos de su respectivo equipo, en calidad de visitante.

En el marco del estado de derecho en que debieran desenvolverse las relaciones sociales de nuestra nación, resulta para todos inaceptable que cualquier individuo, solo o en grupo, bajo cualquier pretexto, ejerza actos de vandalismo y violencia al interior y exterior de cualquier instalación destinada para la realización de espectáculos deportivos, atentando y poniendo en riesgo la seguridad física de niños, mujeres y hombres que acuden a disfrutar de su deporte favorito.

Si realmente se desea recuperar los estadios y hacer del fútbol un espectáculo familiar de nueva cuenta, la batalla contra la violencia y las llamadas barras deberá ser decidida, frontal y sin miramientos, las autoridades competentes deberán asumir el problema en su real dimensión, y entender que su "guerra" es contra un monstruo de mil cabezas que se multiplica sin control en los estadios de fútbol.

De lo contrario, la violencia se seguirá multiplicando y fortaleciendo, evitando con ello que las familias vuelvan a los estadios a recuperar los espacios que realmente les corresponden. Porque el fútbol, hoy en día, de ninguna manera puede considerarse un espectáculo familiar.

Por otra parte, se pueden considerar como principales responsables, de los problemas de violencia que se presentan en los estadios de fútbol, a los organizadores, ya que sabiendo la clase de evento que realizan, y la pasión que estos generan, no toman en cuenta las medidas de seguridad apropiadas para evitar dichos actos.

Entre las acciones que se pueden tomar para erradicar la violencia de los estadios de futbol, están: que los clubes deportivos se comprometan con las autoridades para iniciar un proceso de entrega de credenciales, para tener un control real sobre las barras, sus líderes y todos sus integrantes; además de colocar cámaras de seguridad en todos los inmuebles, un acuerdo ya del pasado, pero que pocos cumplen cabalmente.

Otra acción sería endurecer los castigos para las directivas de los equipos que no cuentan con las medidas de seguridad ordenadas por el organismo rector del balompié nacional.

Una tercera acción será que los representantes de la Comisión de Juventud y Deporte de la Cámara de Diputados legislemos en torno a las sanciones que deberán imponerse, y que tendrán que ser ejemplares, para aquellos aficionados violentos que no respeten las medidas de control implantadas por las directivas de los equipos que integran el llamado máximo circuito del fútbol mexicano.

Para tener éxito en esta lucha contra la no violencia en los estadios del fútbol mexicano, resulta obligatorio que se dé una participación activa de las autoridades deportivas, municipales, delegacionales y federales, con el fin de elaborar un programa efectivo de ataque a la violencia.

Compañeras y compañeros legisladores: Es deber de ésta Cámara de Diputados pronunciarse por el respeto y la seguridad de los mexicanos. Debemos guardar la misma al interior y exterior de las instalaciones destinadas a la realización de espectáculos de cualquier índole, coadyuvando a la vigencia del estado de derecho, así como pronunciarnos por la defensa del derecho a una sana convivencia, esparcimiento y recreación familiar, ya que la población del país mantiene un gran interés en la participación y afición de los deportes, lo que les permite la convivencia familiar, el desarrollo físico saludable, lograr metas personales en las distintas disciplinas de deporte y formar parte de un evento por un gusto individual.

En el Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, consideramos que no es suficiente contar con más policías en los estadios, o cuidando las calles y avenidas aledañas, tampoco lo son los cateos que realizan los elementos de seguridad pública y privada en los accesos de los estadios, que tienen como fin evitar que sé introduzcan objetos peligrosos que puedan herir a espectadores, dirigentes, árbitros o jugadores, estas medidas no son suficientes para contener a los grupos organizados o no, en el momento de su desenfreno.

Con la aplicación de una norma jurídica se intenta establecer el orden necesario para convivir en una sociedad. La autoridad puede ejercer mando cuando existen los supuestos jurídicos que sancionan a los individuos por conductas en acciones u omisiones que dañan o afectan a otros; el establecer el tipo penal permite ejercer jurisdicción de los tribunales y limitar la libertad del gobernado para que este no ofenda al grupo social.

Por otra parte, existen antecedentes de propuestas legislativas que han quedado sin efecto o se han rechazado, sin embargo, debido a la importancia del tema, es momento de tomar cartas en el asunto, ya que si no se crea un tipo de pena adecuado, no se podrá dar una eficiente aplicación de la ley, debido a que la simple sanción administrativa resulta insuficiente.

Aunque la ola de violencia se presenta con mayor frecuencia en el fútbol, la penalización abarcará todos los actos violentos que se presenten en instalaciones deportivas; ya sean públicas o privadas.

Los delitos cometidos en las instalaciones deportivas serán perseguidos de oficio, independientemente de que se puedan denunciar y sancionar otros por querella como el delito de lesiones. Las pruebas podrán ser testimoniales, videograbaciones y desde luego la flagrancia.

Por lo anterior, someto a consideración de está honorable asamblea el siguiente proyecto de

 

Decreto

Único. Se adiciona en el Libro Segundo el Título Vigésimo Séptimo de los Delitos Contra el Deporte, del Código Penal Federal, para quedar como sigue:

Libro Segundo

Título Vigésimo Séptimo

De los Delitos contra el Deporte

Artículo 430. Cuando una o varias personas de forma espontánea o de común acuerdo realicen actos de violencia en instalaciones deportivas, mediante los cuales perturben el evento, pongan en riesgo la integridad física del resto de los espectadores, causen daño a estos, o alteren las condiciones del inmueble, serán castigados con una pena de 1 a 6 años de prisión y multa de 150 a 300 días de salario mínimo vigente, sin perjuicio de que puedan ser sancionadas por otros delitos que de ahí se deriven.

Artículo 431. Se impondrá de 3 meses a 2 años de prisión y multa de 1000 (mil) a 3000 (3 mil) días de salario mínimo vigente, a quien organice eventos deportivos que no otorguen la seguridad necesaria para garantizar la integridad de los asistentes, deportistas, cuerpo técnico y en general a toda persona que se encuentre dentro de las instalaciones y que como consecuencia de dichas omisiones, se produzcan los actos de violencia, a que se refiere el artículo anterior.

Los delitos contra el deporte señalados en el título vigésimo séptimo se perseguirán de oficio.

Transitorios

Primero. Quedará sin efecto cualquier disposición que se oponga al presente ordenamiento.

Segundo. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Palacio Legislativo de San Lázaro, a 20 de marzo de 2007

Diputada Elizabeth Morales García (rúbrica)