De ella, surgió un dato que aportó preocupación internacional al
fenómeno de los violentos del fútbol nacional. Según Segura
Trejo, barras argentinos actúan como “instructores” de hinchas
de clubes mexicanos que, evidentemente obnubilados por la
liturgia argentina, decidieron sumarse a la aventura de “poner
pimienta” a los encuentros celebrados entre clubes aztecas.
En
materia de exportaciones, parece que no solo somos “el granero
del mundo”.
Si bien la idea comenzó financiando excursiones de supuestos
hinchas, “El problema
fue que contrataron barras”, explicó Segura
Trejo.
Hoy, la epidemia se generalizó, y las prácticas violentas son
moneda corriente: “Casi todas las hinchadas en México tienen una
barra brava. Los problemas de violencia con estas hinchadas ya
es cotidiano acá. Se han organizado como en Argentina e incluso
han adoptado palabras de allá que antes no se usaban como
‘aguante’, ‘hinchada’ o ‘trapos’”.
“Los llevaron a sueldo, pagándoles además la vivienda donde
viven. Yo se del caso de
un barrabrava de Rosario Central que ganaba 600 dólares por
partido. Pero también vinieron gente de
Chacarita, Argentinos Juniors y Chicago.”
Los episodios violentos no tardaron en volverse rutina y hoy,
hay preocupación en las autoridades mexicanas respecto al tema.
De hecho, la natural convivencia entre hinchas de unos y otros
clubes, dentro de los estadios, durante los encuentros, ya no es
posible.
El circuito financiero que los asiste, también comienza a
parecerse peligrosamente al que sufrimos en nuestro país. Según
Segura Trejo: “Equipos como el Pachuca dan entradas y ponen
micros, negociando con los barras”.
Mientras los equipos europeos han iniciado el camino del regreso
definitivo de esas escaladas violetas dentro del deporte, está
claro que en Latinoamérica, la industria del barra brava está
perfeccionándose, con nuestro país, como principal impulsor de
la industria de la muerte en los estadios.
Comisión de Juventud y
Deporte de la Cámara de Diputados
La violencia, va en aumento en estadios
hasta hace poco tranquilos como
Colombia, Paraguay, Chile y México,
entre otros países. En México, la
violencia viene al alza en los estadios
de fútbol. Y aunque no se den clases de
violencia en forma personal, la
influencia de los hinchas violentos de
Argentina en México es bien conocida,
porque se imitan sus cánticos y también
sus actitudes.
Palacio Legislativo de San Lázaro, a 20
de marzo de 2007
REFORMA Y MEJORA DE DIVERSAS
DISPOSICIONES DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL A
CARGO DE LA DIPUTADA ELIZABETH MORALES
GARCÍA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI
La suscrita diputada federal Elizabeth
Morales García, integrante de la LX
Legislatura del honorable Congreso de la
Unión, a nombre del Grupo Parlamentario
del Partido Revolucionario
Institucional, con fundamento en los
artículos 71, fracción II, y 72 de la
Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos; y 55, fracción II, 56
y 60 del Reglamento para el Gobierno
Interior del Congreso General de los
Estados Unidos Mexicanos, someto a la
consideración del Pleno de la Cámara de
Diputados, la siguiente iniciativa con
proyecto de decreto por el que se
adiciona en el Libro Segundo el Título
Vigésimo Séptimo denominado, "De los
Delitos Contra el Deporte", del Código
Penal Federal.
Exposición de Motivos
En la actualidad, el fútbol llegó a
consagrarse como un deporte profesional,
masivo, normalizado, institucionalizado
en forma de clubes-empresas, un
mega-evento disfrutado por simpatizantes
reales y virtuales. En donde los clubes
han sumado a su primigenia condición de
juego y deporte otras cualidades que lo
han convertido en un negocio, un
espectáculo, un producto de la
mercadotecnia, un trabajo y uno de los
espacios preferidos por las multitudes
para descargar tensiones.
Considerando estas particularidades, el
argumento que subyace, entiende que el
fútbol en México ha obrado en el curso
de su historia como un medio cultural
permitiendo a los sujetos imaginarse
unidos a un mismo designio, propiciando
la creación de narrativas. Al mismo
tiempo, que fortalece ideas de corte
integracionistas que estimulan
sentimientos afines entre los habitantes
de una ciudad, estado o del país.
Como se sabe, numerosas son las
actividades deportivas practicadas en
estos tiempos; sin embargo, es el fútbol
y no otro deporte, el que genera y
despierta intensos sentimientos,
excitación, fanatismo y pasiones
encontradas entre las personas. El
fútbol es excepcional en haber logrado
instituirse en uno de los pocos deportes
(o quizá el único) que ha sorteado
cualquier tipo de barrera, generacional,
de género, económica, política e,
incluso, religiosa.
El fútbol es el deporte más difundido en
México, donde su práctica no reconoce
fronteras económicas, religiosas o
étnicas. En modernos estadios o en la
calle, es la actividad que despierta y
moviliza mayores pasiones entre los
mexicanos. Su origen se remonta a fines
del siglo XIX cuando el fútbol
constituía una práctica exclusiva de un
grupo social integrado por inmigrantes
británicos y personas de la elite
criolla local. Por entonces, este
entretenimiento era cultivado en clubes
sociales, instituciones que habían sido
creadas para el esparcimiento y
recreación de estos grupos; sin embargo,
en pocos años el fútbol lograría superar
los límites sociales y culturales
impuestos, para consagrarse como la
actividad deportiva preferida por la
mayoría de la población.
Sin embargo, los actos de violencia se
han ido apoderando con mayor frecuencia
de todo tipo de espectáculo deportivo
siendo los estadios de fútbol los más
afectados; en donde la violencia en su
significado más amplio se entiende como
la cualidad de violento. Y "violento" es
lo que se ejecuta fuera de razón y
justicia. Tienen una raíz común con
"violar", que significa: infringir o
quebrantar una ley, un tratado, un
precepto, una promesa.
Se dice que la violencia es una
enfermedad infectocontagiosa, en donde
ésta ha encontrado un lugar privilegiado
para hacerse visible en la sociedad y en
todo el mundo, donde su erradicación se
percibe cada vez más lejana, actualmente
la encontramos en el deporte más popular
de todos los continentes, el fútbol, en
donde ya es parte de la agenda pública,
por lo cual la violencia se ha
convertido en un problema de Estado.
El consejo iberoamericano clasifica, por
su orden y peso, los factores que
promueven la violencia en el deporte:
1) Grupos de fanáticos.
2) Declaración de jugadores.
3) Medios de Comunicación Social.
4) Frustración social.
5) Declaraciones de dirigentes.
6) Connotaciones políticas y económicas.
7) Infraestructura inadecuada.
8) Criterio de los árbitros.
9) Ingesta de alcohol.
10) Agrupamientos humanos.
11)Ausencia o ineficacia de los
contingentes policiales.
12) Sociedad maleducada y, por supuesto,
que no existan medidas punitivas que
desalienten a cometer el delito, entre
otros.
En los años recientes, se ha hecho evidente un
incremento alarmante en el nivel de
violencia en diferentes competencias y
eventos de carácter deportivo, en donde
no se distingue la pequeña línea que
separa la emoción controlada, de la
pasión desenfrenada.
Los actos de violencia que rodean al
fútbol son historia vieja y repetida,
que se ha espectacularizado en el
deporte. No hay jornada en el mundo en
que no haya riñas, trifulcas, heridos y
hasta muerte y sangre que ensucian los
más íntimos rincones del deporte. Las
soluciones para revertir la violencia en
este orden en México y en el mundo, no
parecen dar respuesta a este grave
problema, que cada vez se da con mayor
frecuencia dentro del fútbol mexicano,
en donde el gran negocio económico que
este deporte representa, parece ser más
importante que la paz e integridad
física de las familias que asisten, en
forma consuetudinaria, a presenciar este
espectáculo deportivo, lo cual resulta
realmente grave ya que debería ser la
seguridad de las y los mexicanos que
asisten a este tipo de eventos la
prioridad, tanto para los clubes
deportivos y los dueños de los estadios,
como para las autoridades
correspondientes.
Aunque sabemos que las soluciones no son
fáciles, podemos decir que tampoco son
imposibles. Lamentablemente, en México
la violencia pasa a segundo término para
las autoridades encargadas de
salvaguardar la seguridad de las
familias mexicanas que asisten a los
partidos del fútbol mexicano. Y sólo hay
que ver los últimos sucesos que
ocurrieron en el encuentro América
contra Santos, donde La Monumental
(porra del equipo América), golpea sin
piedad a uno de los aficionados durante
la segunda mitad del partido. Y como
testigo, estuvo una de las principales
televisoras del país, nos referimos a
Televisa, sin embargo no hubo
consecuencias legales para los
responsables lo cual es inaceptable, ya
que al no haber actuación legal por
parte de las autoridades en contra de
los responsables de estos actos
violentos, la seguridad de las familias
mexicanas que asisten a los estadios se
vuelve cada vez más frágil.
Otros actos de violencia ocurridos en
los meses de febrero y marzo del año en
curso, son los que se presentaron en los
estadios Morelos, de Morelia, y
Victoria, de Aguascalientes; en el
primero hinchas del club Moreliaque
jugaba con el club Tigres, se
enfrascaron en una pelea intensa y de
larga duración; y en el segundo
seguidores del Necaxa (local) lanzaron
piedras al ómnibus del Santos Laguna al
terminar el encuentro entre ambos clubes
en Aguascalientes.
Si bien los disturbios no son de gran
magnitud, se unen a la indisciplina de
aficionados de los Pumas de la UNAM que
causaron destrozos en el estadio de
Veracruz poco después de la derrota de
su equipo.
La violencia, va en aumento en estadios
hasta hace poco tranquilos como
Colombia, Paraguay, Chile y México,
entre otros países. En México, sin
llegar a la gravedad de lo que sucede en
Argentina o Europa, la violencia viene
al alza en los estadios de fútbol. Y
aunque no se den clases de violencia en
forma personal, la influencia de los
hinchas violentos de Argentina en México
es bien conocida, porque se imitan sus
cánticos y también sus actitudes.
Tan sólo hay que destacar que el líder
de los violentos de Boca Juniors, Rafael
Di Zeo, quien tiene miles de problemas
con la justicia argentina desde hace
años, dio a conocer en días pasados que
hinchas de España, Colombia e inclusive
México, se "perfeccionan" en lo que
sería "un posgrado en barra brava"
ofrecido por él mismo –y cobrando de mil
a dos mil dólares por sesión. "La 12
(barra brava de Boca) es como Harvard",
subrayó Di Zeo. Y afirma que dichos
hinchas son pagados y apoyados por los
clubes.
En tal virtud, resulta necesario que los
dirigentes del fútbol en coordinación
con las autoridades competentes tomen
cartas en el asunto de forma inmediata,
ya que si no lo hacen la violencia los
rebasará en un tiempo no muy lejano como
ya ha sucedido en países como Argentina
e Inglaterra en donde la práctica de
actos violentos y vandálicos han alejado
a las familias del espectáculo
futbolístico, al ser agredidos por estos
grupos.
En México, existen más de 70 porras
registradas oficialmente en la
Federación Mexicana de Futbol, pero sólo
20 se autodenominan "barras bravas", y
muchas de ellas son patrocinadas, aunque
se diga lo contrario, por los mismos
clubes, y entre las más agresivas están
las del club América, de los Pumas y del
Monterrey.
La violencia generada por este tipo de
barras, ya no se limita al campo de
juego, los hinchas desbordados llevan el
caos a las calles o acuerdan citas en
otras ciudades para desplegar sus
desmanes, que terminan en ataques,
vandalismo y hasta muerte. Cada vez hay
más indicios de que los violentos están
organizados y politizados, con vínculos
a grupos racistas y extremistas.
Para evitar que la violencia siga en
aumento es necesario adoptar medidas que
la desincentiven, entre ellas se
encuentran: la suspensión de apoyos a
las barras y grupos de animación
(boletos, transporte, alimentación) para
que no asistan a los partidos de su
respectivo equipo, en calidad de
visitante.
En el marco del estado de derecho en que
debieran desenvolverse las relaciones
sociales de nuestra nación, resulta para
todos inaceptable que cualquier
individuo, solo o en grupo, bajo
cualquier pretexto, ejerza actos de
vandalismo y violencia al interior y
exterior de cualquier instalación
destinada para la realización de
espectáculos deportivos, atentando y
poniendo en riesgo la seguridad física
de niños, mujeres y hombres que acuden a
disfrutar de su deporte favorito.
Si realmente se desea recuperar los
estadios y hacer del fútbol un
espectáculo familiar de nueva cuenta, la
batalla contra la violencia y las
llamadas barras deberá ser decidida,
frontal y sin miramientos, las
autoridades competentes deberán asumir
el problema en su real dimensión, y
entender que su "guerra" es contra un
monstruo de mil cabezas que se
multiplica sin control en los estadios
de fútbol.
De lo contrario, la violencia se seguirá
multiplicando y fortaleciendo, evitando
con ello que las familias vuelvan a los
estadios a recuperar los espacios que
realmente les corresponden. Porque el
fútbol, hoy en día, de ninguna manera
puede considerarse un espectáculo
familiar.
Por otra parte, se pueden considerar
como principales responsables, de los
problemas de violencia que se presentan
en los estadios de fútbol, a los
organizadores, ya que sabiendo la clase
de evento que realizan, y la pasión que
estos generan, no toman en cuenta las
medidas de seguridad apropiadas para
evitar dichos actos.
Entre las acciones que se pueden tomar
para erradicar la violencia de los
estadios de futbol, están: que los
clubes deportivos se comprometan con las
autoridades para iniciar un proceso de
entrega de credenciales, para tener un
control real sobre las barras, sus
líderes y todos sus integrantes; además
de colocar cámaras de seguridad en todos
los inmuebles, un acuerdo ya del pasado,
pero que pocos cumplen cabalmente.
Otra acción sería endurecer los castigos
para las directivas de los equipos que
no cuentan con las medidas de seguridad
ordenadas por el organismo rector del
balompié nacional.
Una tercera acción será que los
representantes de la Comisión de
Juventud y Deporte de la Cámara de
Diputados legislemos en torno a las
sanciones que deberán imponerse, y que
tendrán que ser ejemplares, para
aquellos aficionados violentos que no
respeten las medidas de control
implantadas por las directivas de los
equipos que integran el llamado máximo
circuito del fútbol mexicano.
Para tener éxito en esta lucha contra la
no violencia en los estadios del fútbol
mexicano, resulta obligatorio que se dé
una participación activa de las
autoridades deportivas, municipales,
delegacionales y federales, con el fin
de elaborar un programa efectivo de
ataque a la violencia.
Compañeras y compañeros legisladores: Es
deber de ésta Cámara de Diputados
pronunciarse por el respeto y la
seguridad de los mexicanos. Debemos
guardar la misma al interior y exterior
de las instalaciones destinadas a la
realización de espectáculos de cualquier
índole, coadyuvando a la vigencia del
estado de derecho, así como
pronunciarnos por la defensa del derecho
a una sana convivencia, esparcimiento y
recreación familiar, ya que la población
del país mantiene un gran interés en la
participación y afición de los deportes,
lo que les permite la convivencia
familiar, el desarrollo físico
saludable, lograr metas personales en
las distintas disciplinas de deporte y
formar parte de un evento por un gusto
individual.
En el Grupo Parlamentario del Partido
Revolucionario Institucional,
consideramos que no es suficiente contar
con más policías en los estadios, o
cuidando las calles y avenidas aledañas,
tampoco lo son los cateos que realizan
los elementos de seguridad pública y
privada en los accesos de los estadios,
que tienen como fin evitar que sé
introduzcan objetos peligrosos que
puedan herir a espectadores, dirigentes,
árbitros o jugadores, estas medidas no
son suficientes para contener a los
grupos organizados o no, en el momento
de su desenfreno.
Con la aplicación de una norma jurídica
se intenta establecer el orden necesario
para convivir en una sociedad. La
autoridad puede ejercer mando cuando
existen los supuestos jurídicos que
sancionan a los individuos por conductas
en acciones u omisiones que dañan o
afectan a otros; el establecer el tipo
penal permite ejercer jurisdicción de
los tribunales y limitar la libertad del
gobernado para que este no ofenda al
grupo social.
Por otra parte, existen antecedentes de
propuestas legislativas que han quedado
sin efecto o se han rechazado, sin
embargo, debido a la importancia del
tema, es momento de tomar cartas en el
asunto, ya que si no se crea un tipo de
pena adecuado, no se podrá dar una
eficiente aplicación de la ley, debido a
que la simple sanción administrativa
resulta insuficiente.
Aunque la ola de violencia se presenta
con mayor frecuencia en el fútbol, la
penalización abarcará todos los actos
violentos que se presenten en
instalaciones deportivas; ya sean
públicas o privadas.
Los delitos cometidos en las
instalaciones deportivas serán
perseguidos de oficio,
independientemente de que se puedan
denunciar y sancionar otros por querella
como el delito de lesiones. Las pruebas
podrán ser testimoniales,
videograbaciones y desde luego la
flagrancia.
Por lo anterior, someto a consideración
de está honorable asamblea el siguiente
proyecto de
Decreto
Único. Se adiciona en el Libro Segundo
el Título Vigésimo Séptimo de los
Delitos Contra el Deporte, del Código
Penal Federal, para quedar como sigue:
Libro Segundo
Título Vigésimo Séptimo
De los Delitos contra el Deporte
…
Artículo 430. Cuando una o varias personas de forma espontánea o de común
acuerdo realicen actos de violencia en
instalaciones deportivas, mediante los
cuales perturben el evento, pongan en
riesgo la integridad física del resto de
los espectadores, causen daño a estos, o
alteren las condiciones del inmueble,
serán castigados con una pena de 1 a 6
años de prisión y multa de 150 a 300
días de salario mínimo vigente, sin
perjuicio de que puedan ser sancionadas
por otros delitos que de ahí se deriven.
Artículo 431. Se impondrá de 3 meses a 2 años de prisión y multa de 1000
(mil) a 3000 (3 mil) días de salario
mínimo vigente, a quien organice eventos
deportivos que no otorguen la seguridad
necesaria para garantizar la integridad
de los asistentes, deportistas, cuerpo
técnico y en general a toda persona que
se encuentre dentro de las instalaciones
y que como consecuencia de dichas
omisiones, se produzcan los actos de
violencia, a que se refiere el artículo
anterior.
Los delitos contra el deporte señalados
en el título vigésimo séptimo se
perseguirán de oficio.
…
Transitorios
Primero. Quedará sin efecto cualquier disposición que se oponga al presente
ordenamiento.
Segundo. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su
publicación en el Diario Oficial de la
Federación.
Palacio Legislativo de San Lázaro, a 20
de marzo de 2007